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jueves, 11 de junio de 2015

¿Por qué se han prohibido los dispositivos con #Mercurio?

27/05/2015

Una reciente medida de la Unión Europea prohíbe la comercialización de cualquier dispositivo que contenga MERCURIO.

¿Tan tóxico es este elemento?

El pasado 10 de Abril de 2014 entró en vigor una directiva de la Unión Europea, por la que se prohíbe la comercialización de aparatos que contengan mercurio. Se trata del punto final de un proceso gradual de abandono de este metal, pues hace ya años, décadas en algunos casos, que no es posible adquirirlos en los comercios habituales. Es el caso, por ejemplo, de los termómetros, o de las baterías de mercurio, que desde hace ya tiempo han sido sustituidos por dispositivos equivalentes, basados en otras tecnologías.

El aspecto más visible de la prohibición se refiere a los termómetros, puesto que ya no pueden adquirirse los tradicionales dispositivos de mercurio, que tantas y tantas generaciones han utilizado para medir la fiebre. ¿Quién no recuerda, no hace tantos años, "mirar" la fiebre con el termómetro? La particular operativa requería sacudir primero el termómetro, colocarlo después en la axila, esperar un tiempo prudencial, para luego hacer la lectura buscando el ángulo óptimo, girando el cilindro según su eje, hasta distinguir el nivel de la columna de mercurio. Todo un ritual.

Los termómetros de ambiente también solían ser de mercurio. Podían romperse con facilidad, ya fuera por caída accidental, o por traviesa manipulación de los chiquillos de la casa. En este último caso, la travesura tenía su premio, la posibilidad de perseguir y jugar durante largo tiempo con las bolitas de mercurio. Su capacidad para ser divididas en gotas menores, empujarlas siguiendo las uniones entre las baldosas del suelo, juntarlas y formar gotas mayores, se revelaba entonces como el acontecimiento del día e, incluso, de varios días.

¿Qué peligro puede conllevar, la manipulación de estas inocentes gotitas? El sentido común nos dicta que, evidentemente, no deben ingerirse. Entonces, ¿por qué prohibir?. A primera vista, por tanto, la medida de la Unión Europea podría parecer un poco exagerada. Cierto que hemos oído hablar de los elevados niveles de mercurio en el agua, y también en el pescado. Pero de este tema ya se cuidan adecuadamente las autoridades sanitarias. En cambio, prohibir la venta de cualquier dispositivo parece que sea llevar el tema muy al límite. En este contexto, fui entrevistado, la víspera de la entrada en vigor de la normativa, por la cadena 8tv, dentro del programa diario "8 al día". El conductor y director del programa, Josep Cuní, me planteaba precisamente esta cuestión, es decir, la pertinencia o no de la prohibición.

Debo reconocer que la observación del periodista y su equipo me sorprendió, de entrada. Mi sorpresa se debía a que, bajo mi punto de vista, su exhaustivo sistema de información ya les tenía que haber proporcionado las claves que permitían justificar la medida. Evidentemente, esa información había sido diligentemente recopilada. Lo que ocurría, por supuesto, es que un servidor no estaba entendiendo el magnífico ejercicio de periodismo en el que estaba participando. Éste simplemente buscaba respuestas, en Román paladino, sobre lo que el ciudadano de a pie se estaba preguntando. Por tanto, el tema se tenía que exponer, sin hacer ninguna suposición acerca de lo que se debe o no se debe saber. Ya sin las prisas del directo, es un buen momento para proporcionar aquí una argumentación más completa.

El mercurio es una de las substancias químicas con una historia más rica, en cierto modo apasionante. Curiosamente, la substancia no posee propiedades que permitan un uso tecnológico de tipo estructural, al ser líquido a temperatura ambiente, el único metal con esa propiedad. En cambio, ha sido objeto de gran y volátil especulación sobre sus propiedades, a lo largo de la historia, y componente básico de preparados de gran uso por parte de los galenos, a través de los siglos. Veamos unos cuantos ejemplos, del papel que el mercurio ha desempeñado históricamente.

El uso más antiguo del mercurio, que ha podido cuantificarse con cierta precisión, nos remonta a 30.000 años atrás, en el neolítico. Un derivado suyo, el cinabrio, podría muy bien ser la primera substancia química usada por el hombre, al constituir el pigmento rojo utilizado en las pinturas rupestres. Bastante más tarde, en los albores de nuestra era, el primer emperador chino, Qin Shi Huang, mandó construir en su honor un monumento fúnebre, en el que representó los cien ríos más importantes de China mediante un sistema de corrientes de mercurio. Este monumento se encuentra anexo al formidable yacimiento identificado internacionalmente como "Los guerreros de Xiang".

Unos siglos después, al final del primer milenio, Abderramán III, Califa de Córdoba, instaló una pequeña piscina de mercurio, en los jardines interiores del suntuoso palacio que edificó en Medina Azahara, con el objetivo de impresionar a los visitantes. Estos ejemplos nos ilustran cómo el mercurio aparecía entonces ligado a los ritos religiosos, así como a la ornamentación.

En la Edad Media, los alquimistas consideraban al mercurio la sustancia origen del resto de los metales conocidos, al poseer la quintaesencia de las propiedades, la fluidez. Su conocida capacidad para disolver el oro justificaba esa visión. Esa capacidad no permitió obtener la codiciada Piedra Filosofal, con la que transformar cualquier metal en oro, pero si permitió desarrollar un modo separar el oro de los minerales. No es extraño entonces que cada tonelada de oro extraída del continente americano, y traída a Europa por los españoles, hubiese requerido que una tonelada y media de mercurio realizara el viaje inverso.

Por otro lado, el oxígeno fue descubierto por Joseph Priestley, en 1774, calentando óxido de mercurio y recogiendo el gas desprendido. Virtualmente, todos los laboratorios de los siglos XVIII y XIX basaron sus experimentos, de un modo u otro, en el uso del mercurio, ya fuera como materia prima o como parte de los instrumentos de medición más importantes.

Algunas sales de mercurio, preparadas en forma de ungüentos, fueron utilizadas como desinfectantes desde la Edad Media, y en particular para tratar la terrible e innombrable sífilis, azote a la par de nobles y plebeyos. Paracelso, el padre de la Iatroquímica, la Química Médica, estableció, a principios del siglo XVI su célebre frase "la dosis crea el veneno", precisamente observando la importancia de la dosis al administrar sales de mercurio. Por otro lado, el pionero en el estudio de las enfermedades profesionales, el cirujano italiano Bernardino Ramazzini, describió, en 1700, el efecto de los productos químicos sobre los trabajadores que los utilizaban, incluyendo la toxicidad del mercurio, tanto en las minas como en las factorías donde se utilizaba.

Modernamente, el mercurio ha encontrado uso, además de los ejemplos ya expuestos, como antiséptico, blanqueante de piel y cabello, fumigante, diurético o explosivo, y como parte de empastes dentales, barómetros, manómetros y esfigmomanómetros (los aparatos tradicionales para medir la presión sanguínea), lámparas eléctricas, interruptores, baterías, pinturas o la felpa. Este último caso es interesante, puesto que la piel de liebres o conejos se trataba con nitrato de mercurio, hasta obtener un tacto tan suave, que se utilizaba para fabricar los sombreros de todas las generaciones. El único inconveniente es que, con el tiempo, los trabajadores sufrían temblores, mareos, vómitos, irascibilidad, e incluso accesos paranoides, los síntomas típicos de la intoxicación por mercurio, y que durante el siglo XIX se identificó como la locura del sombrerero.

El conjunto de las aplicaciones surge tanto del mercurio elemental, líquido metálico, como de los diferentes compuestos que el mercurio puede formar. Las formas más presentes en la naturaleza son el sulfuro de mercurio, compuesto de fórmula química HgS y constituyente del mineral cinabrio, y el calomelanos, el cloruro de mercurio de fórmula Hg2Cl2. En total, se conocen actualmente unos 115 compuestos diferentes del mercurio.

Pues bien, todos son tóxicos

Aún siendo tóxicos, el grado de toxicidad depende de la forma química en la que se encuentra el mercurio. Cuando este elemento se usa como líquido metálico, no es tan perjudicial, puesto que se absorbe con dificultad en el interior de nuestro organismo. En cambio, en forma de vapor la situación es harina de otro costal. El mercurio líquido tiene una cierta tendencia a evaporarse, a razón de 800 miligramos por metro cuadrado de superficie de líquido y por hora. Este ritmo de evaporación se incrementa notablemente, si la temperatura aumenta. En todo caso, los ambientes poco ventilados pueden llegar a acumular, con facilidad, 9 miligramos de mercurio por metro cúbico de volumen. Esta cifra es 90 veces superior a la cantidad máxima recomendada, de 0.1 miligramos por metro cúbico. Finalmente, las formas más tóxicas del mercurio corresponden al cloruro de mercurio de fórmula HgCl2, así como al compuesto que se deriva del anterior, que resulta de substituir uno de los átomos de cloro por la molécula de metilo, CH3.

De los diferentes aspectos, modos y manifestaciones de la toxicidad del mercurio, analizaré aquí sólo una de ellas, la que se debe al mercurio en forma de vapor, por razones de espacio. El mercurio gaseoso está constituido por átomos individuales del metal, y en esa forma se difunde fácilmente a través de nuestro organismo. Dentro de la célula, el mercurio se enlaza, con enorme prestancia, al azufre presente en la cisteína, uno de los aminoácidos constituyentes de las proteínas. Una vez enlazado, la proteína pierde su funcionalidad, pero este no es todo el problema. El complejo mercurio–cisteína se comporta, químicamente, como otro aminoácido, la metionina. Por este motivo, el complejo no es reconocido como substancia intrusa y traspasa todo tipo de barreras. Entre ellas, la barrera que protege la placenta, y también la barrera hemato–encefálica, que protege el cerebro de la acción de las toxinas. Por este motivo, tanto los embriones como el cerebro son dianas del mercurio, una vez en nuestro interior. No es de extrañar así que la sintomatología asociada a la intoxicación por mercurio esté tan relacionada con aspectos neurológicos.

En resumen, pues, el mercurio es una substancia tóxica, a partir de un vapor invisible, en cantidades que rápidamente pueden superar los valores seguros. El veneno actúa principalmente en el cerebro, y es difícil de eliminar, al no ser identificado por nuestro sistema defensivo como compuesto extraño. En este sentido, se han documentado un buen número de casos, en los que los síntomas aparecieron más de cinco meses después de producirse la inhalación de mercurio. Las razones de este retardo no son demasiado conocidas, todavía. Como tampoco se sabe, a ciencia cierta, cómo es que, aun siendo tóxicos todos los compuestos de mercurio, los empastes dentales no parecen ser perjudiciales.

Aun tendiendo presentes los aspectos controvertidos, el conjunto de las evidencias indican, no obstante, que las medidas de seguridad alrededor del mercurio deben sobreponderarse. Es cierto que un accidente doméstico causado por el mercurio es harto improbable. Pero, por muy baja que sea la probabilidad, no estamos hablando de eventos fortuitos sobre los que no se puede ejercer control. La probabilidad de accidentes por mercurio es cero, si no hay mercurio cerca, y ello se puede conseguir actuando coordinadamente. Espero, entonces, que los peligros potenciales de la substancia ayuden a entender la adopción de medidas contundentes, como las que propugna la directiva de la Unión Europea.



miércoles, 11 de febrero de 2015

Un cortometraje muestra el drama de la polución en China


04/02/15

Son muchos los estudios que, desde hace años, ponen de manifiesto la alarmante situación de China respecto a la polución de su aire, un problema que supone una evidente amenaza para la salud pública del país. Entre esos estudios encontramos informes que demuestran que la polución puede disminuir la esperanza de vida de los habitantes de la región o que puede tener impactos negativos en el desarrollo del cerebro de niños y niñas, entre otros.


Precisamente de esta situación preocupante trata Smog Journeys, cortometraje dirigido por el director chino Jian Zhangke. La idea de este trabajo es hacer el problema de la polución del aire más humano: a través de la representación de historias del día a día en el noroeste del país, el espectador puede hacerse una idea de cómo impacta la contaminación del aire en la población.

La película, de 7 minutos de duración, ha sido comisionada por Greenpeace East Asia, organización que trabaja desde hace años para reducir los niveles de polución del aire en la región. Ciudades como Pekín, Shanghái o Guangzhou tienen niveles de contaminación muy superiores a los límites recomendados por la Organización Mundial de la Salud. Y aunque a finales de 2013 China declaró la se puso manos a la obra a través de un plan nacional para la calidad del aire, aún hay mucho trabajo por hacer.

http://www.compromisorse.com/rse/2015/02/04/un-cortometraje-muestra-el-drama-de-la-polucion-en-china/

martes, 4 de febrero de 2014

60 años de cambio climático resumidos en 15 segundos, @Es_renovable


El pasado 2013 ha sido junto con el 2009 y el 2006 el séptimo año más caluroso en todo el mundo desde 1880, esto señala un aumento global de las temperaturas. Y es que, con la excepción de 1998, los 10 años más cálidos de los últimos 134 años han ocurrido desde el 2000 en adelante. Según los datos facilitados por el Instituto Goddard Estudios Espaciales (GISS), un centro de la NASA con sede en Nueva York que realiza un seguimiento, el año más caluroso desde que se realizan mediciones fue el 2010, seguido de cerca por el 2005.

Los análisis de la temperatura global que lleva a cabo el GISS se basan en los datos que registran más de 1.000 estaciones meteorológicas repartidas por todo el mundo, en las observaciones que se realizan desde satélites de la temperatura en la superficie del mar y en las mediciones que se toman en bases científicas asentadas en la Antártida. La temperatura media durante el 2013 fue de 14,6 °C, superando en 0,6 °C la que había en la Tierra a mediados del siglo XX. Yendo más atrás en el tiempo se comprueba cómo la temperatura ha ascendido 0,8 °C respecto a la que se dio en 1880. Los científicos de la NASA señalan que cada año no tiene por qué ser más cálido que el precedente, pero con los niveles actuales de emisiones de dióxido de carbono, de ahora en adelante cada década será más cálida que la anterior.

El dióxido de carbono es un gas de efecto invernadero que atrapa el calor y juega un rol fundamental a la hora de determinar el clima en la Tierra. Aunque se genera de manera natural, el ser humano está emitiendo cantidades gigantescas con la combustión continua de carbón e hidrocarburos hasta el punto de que la proporción en la atmósfera es mayor que en cualquier otro momento de los últimos 800.000 años.

El GISS ha publicado este vídeo en el que expone, en sólo 15 segundos, el aumento generalizado de las temperaturas en la Tierra que se ha venido produciendo desde 1950 hasta nuestros días. En el mismo se utilizan las tonalidades amarillas y rojas para reflejar las zonas en las que se dan temperaturas más elevadas en relación a la media.


Las concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera eran de 285 partes por millón en 1880, el primer año en el que el GISS comenzó con sus mediciones; para 1960 ya había 315 partes por millón y en el 2013 la cifra había subido hasta unas preocupantes 400 partes por millón. Es decir, un 71,25% más que hace 133 años.



lunes, 20 de enero de 2014

¿Sabemos lo suficiente sobre el cambio climático?, @concienciaeco



13 de enero de 2014

Los cambios climáticos en la Tierra han existido siempre, y el hombre se adaptado a ellos. Pero el cambio reciente ha ocurrido en un espacio de tiempo muy corto, provocado por las emisiones de gases de efecto invernadero (como el CO2 y el metano) constantes y desproporcionados por parte de los países industrializados y por el mal uso de los recursos naturales, provocando un calentamiento del Planeta con graves modificaciones en el clima a nivel global, como los episodios de frío extremo que están afectando a buena parte de Estados Unidos.

Estamos asistiendo a un cambio climático global sin precedentes, donde las causas naturales juegan un papel secundario y donde la mano del hombre, con sus avances tecnológicos puede provocar grandes catástrofes debido al calentamiento global.

Sus consecuencias se traducen en inundaciones, sequía, huracanes y todo tipo de desastres naturales que dejan a la población, normalmente la del tercer mundo, desvalida y sin medios para subsistir.


Entonces es evidente que estamos en pleno cambio climático, si se acelera más o menos dependerá de nuestro estilo de vida, y de nuestras actividades económicas. Entonces, ¿basta con reducir las emisiones de gases de efecto invernadero para evitar la catástrofe?. Lamentablemente no, aunque se parasen de golpe todas las emisiones de gases de efecto invernadero, la Tierra no dejaría de calentarse debido a la acumulación de gases que ya hemos emitido.

¿Qué podemos hacer?

Entonces, ¿qué podemos hacer? Debemos hacer dos cosas, adaptarnos al cambio climático y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero para frenar lo efectos devastadores sobre el clima. No sabemos a futuro cien por cien cuantificar los daños que causará el Calentamiento Global, pero si podemos reducir sus impactos presentes y futuros, mediante nuevos planes de desarrollo sostenibles,  adaptando las políticas y proyectos para que se tenga en cuenta sus impactos ambientales para mitigar dichos efectos.

Debemos crear conciencia para prepararse para lo que venga a venir, mejor que esperar sin hacer nada, a que pase sin haber tomado las debidas protecciones. Por este motivo es necesario implicar a la ciudadanía en el proceso de cambio para que se adapte a la nueva situación. Como dice el refrán, “Mejor prevenir que curar“.

A continuación os muestro este didáctico vídeo, que con una sencillez sublime, sin llegar al catastrofismo, explica los impactos que el cambio climático provoca en el Planeta y las medidas necesarias para reducir dicho impacto, y las medidas a adoptar para paliar y adaptarse a sus efectos en el futuro.




jueves, 21 de noviembre de 2013

La mayor acidificación de los océanos desde hace 300 millones de años, @ecologiaverde



Por David Sanz, 03/10/2013

Los océanos del planeta tienen el nivel más alto de acidez desde hace más de 300 millones de año. La causa son las emisiones de dióxido de carbono procedentes de la quema de combustibles fósiles. El resultado puede ser una extinción masiva de especies clave, advierten los científicos.

Un estudio internacional que ha analizado el estado de los océanos ha encontrado que la pesca excesiva y la contaminación también contribuyen a este empeoramiento ambiental de los océanos. A la postre, dicha crisis afecta al ser humano, ya que miles de millones de personas dependen de los recursos marinos para su alimentación y sustento.

Científicos del Programa Internacional sobre el Estado de los Océanos (IPSO, por sus siglas en inglés) señalan en su informe que la acidificación no tiene precedentes en la historia conocida de la Tierra y que es territorio desconocido de cambios en el ecosistema marino.

La próxima extinción masiva ha comenzado

Alex Rogers, profesor de Biología en la Universidad de Oxford, señala que los cambios se están produciendo mucho más rápido de lo que se pensaba y va a ser una alteración mayor y más rápida. En especial, los corales están en grave riesgo. El aumento de la acidez disuelve los esqueletos de carbonato de calcio que forman la estructura de los arrecifes, mientras que el aumento de la temperatura lleva a la decoloración en los corales, que pierden las algas simbióticas de las que dependen para vivir.


El informe da un tirón de orejas a los Gobiernos, asegurando que no hacen lo suficiente para frenar las emisiones de carbono y que, a causa de ello, muchos arrecifes del mundo desaparecerán. Además, este proceso continuará durante décadas, pues hay un lapso de tiempo entre el carbono que se emite y los efectos sobre los mares.

Los corales son vitales para la salud de las pesquerías, ya que sirven como criaderos para los peces y especies más pequeñas, a su vez, son el alimento de los más grandes.

Como sumideros de carbono y porque absorben el calor de la atmósfera, los océanos han protegido a los seres humanos del calentamiento global. Se ha frenado, en una palabra, el ritmo del cambio climático en la tierra. Pero sus efectos sobre la vida marina son muy graves y perdurarán en el tiempo.


domingo, 1 de septiembre de 2013

Islas amenazadas por el cambio climático



La localidad de Kivalina, en Alaska, será la primera en quedar enterrada por la subida del nivel del mar, destino que podrían tener Singapur, Papúa Nueva Guinea o las Bahamas.

Por Pau Sisternas, 31/08/2013

Muchas veces como Campamento comprometido con la naturaleza, oímos que la subida del nivel del mar por culpa del cambio climático hará que en el futuro desaparezcan algunas islas o localidades de zonas de litoral, que quedarán sumergidas en el agua, aunque no siempre le prestamos la atención suficiente. Puede parecer difícil que toda una isla quedé bajo el mar, pero la subida constante del nivel del agua, con récord incluido en 2012, no invitan a ser muy optimistas. Hoy vamos a poner nombre y apellidos a estos lugares en peligro.
Kivalina tendrá el dudoso honor de convertirse en la primera localidad en quedar enterrada bajo el agua. Es una pequeña localidad de la costa del noroeste de Alaska, frente a Rusia, y su centenar de habitantes serán los primeros refugiados climáticos. El deshielo de los casquetes del Océano Ártico, que baña la localidad, y de Groenlandia hará que el mar, el medio que ha servido para que sus habitantes se ganasen la vida, lo acabe engullendo.
Gran parte de los países que más afectados se verán por la subida del nivel del mar son pequeñas islas o archipiélagos. Se calcula que más de 40 naciones formadas por islas están en peligro, y algunas islas del Caribe y el Pacífico se han unido en la Alianza de Pequeñas Islas Estado para que las reivindicaciones de pequeños países del Caribe, Asia u Oceanía se hagan oír con más fuerza que si lo hicieran por si solas. Entre los países que forman esta Alianza están Cuba, Jamaica, Haití o la República Dominicana en el Caribe, Cabo Verde en África y Singapur o Papúa Nueva Guinea en el sureste asiático.
En la Conferencia sobre cambio climático de Cancún 2010 ya pidieron una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y ayuda económica para adaptarse a las inundaciones. Islas como las Bahamas o Trinidad y Tobago, en el Caribe, podrían quedar bajo el agua en las próximas décadas, una situación que también podría pasaren países costeros como Belice. En esta región también habrá una mayor exposición a huracanes o a tormentas tropicales que cada vez tendrán más intensidad y frecuencia.
También es preocupante la situación en Oceanía, donde la subida de las aguas hace que estados insulares como las Islas Marshall, Tuvalu o Kiribati pierdan terreno frente al mar poco a poco. El Foro de las Islas del Pacífico ya se reunión en Nueva Zelanda para hablar sobre la situación y la manera de enfrentarse al problema. China, uno de los grandes emisores de gases, no se libra del problema, ya que algunas de sus zonas costeras se podrían inundar, algo que también podría pasar en Nigeria.